domingo, 11 de noviembre de 2012

Pedagogía Crítica


La Pedagogía Crítica

En el ámbito teórico, respecto a la práctica pedagógica, existe un amplio predominio de una noción de práctica instrumental o funcional; en un sistema educativo que requiere que los docentes actuemos como ejecutores de las políticas y programas prediseñados.

La pedagogía crítica aparece como una propuesta alternativa que pretende provocar transformaciones en el sistema educativo. En América Latina, Paulo Freire es un importante referente, ya que es considerado como uno de sus principales fundadores. La propuesta de Freire de la educación como praxis –conversión de la teoría en experiencia vivida- liberadora es considerada un aporte que funda la pedagogía crítica, la que se inscribe dentro de la perspectiva teórica general de la teoría crítica. Aunque no constituye un campo teórico unificado, se constituye como un cuerpo de ideas comunes formuladas y difundidas por autores tales como Paulo Freire, Henry Giroux, Peter McLaren, Michael Apple, entre otros.

Si partimos que dentro de la concepción tradicional de la enseñanza ésta involucra un concepto de aprendizaje neutral y apolítico; en la pedagogía crítica, en cambio, se concibe el aprendizaje como un proceso vinculado a los conceptos de poder, política, historia y contexto. Se promueve un compromiso con formas de aprendizaje y acción en solidaridad con los grupos subordinados y marginados, con un eje articulador que podemos llamar “autofortalecimiento” y “transformación social”.

Henry Giroux, por su parte propone que los docentes puedan adquirir la categoría de intelectuales transformadores para lograr que “lo pedagógico sea más político y lo político más pedagógico” lo que significa insertar la enseñanza directamente en la esfera política, en tanto representa una lucha por la determinación de significado en un contexto de relaciones de poder, y utilizar una forma de pedagogía que involucre intereses políticos de naturaleza liberadora.

En la obra de Paulo Freire, encontramos de manera transversal el papel que juega la práctica educativa, por lo que ésta  tiene un lugar preponderante dentro de sus planteamientos. En su obra Pedagogía de la autonomía. Saberes necesarios para la práctica educativa, se acerca a la práctica educativa de una manera más específica y actualizada, para presentar los “saberes que considera indispensables en la práctica docente de educadoras y educadores críticos o progresistas” y reafirma su propuesta de una pedagogía fundada en la ética y el respeto a la dignidad y autonomía del educando. Sin embargo, la cuestión es cómo lograr que los docentes --principiantes o con experiencia docente-, consigan apropiarse de estos “saberes” para desarrollar una práctica pedagógica crítica coherente.

Por su parte Henry Giroux y Peter McLaren, plantean una propuesta en la que se piensa la educación del profesor como parte de un proyecto político contra hegemónico o una política cultural que definen como la creación de esferas públicas alternativas. Están comprometidos en la articulación de un lenguaje que contribuya a “examinar el campo de la educación del profesor como una nueva esfera pública que trata de recobrar la idea de democracia crítica como un movimiento social en pro de la libertad individual y la justicia social.”

Para ello, proponen como forma de política cultural; que el currículum de la educación del profesor, se fundamente en la creencia de que los profesores puedan actuar como intelectuales. Pero, estamos preparados para ello; en el contexto actual, en nuestra realidad, ¿existen las condiciones que pudieran posibilitar contribuir –primero- a la formación de profesores con la capacidad pedagógica para actuar como intelectuales transformativos –y segundo-, se lograría la transformación necesaria para la implementación de un sistema educativo con estas características?

1 comentario:

  1. Alfonso:
    Excelente reflexiòn de la Pedagogìa Crìtica que efectivamente no solo habla de la enseñanza sino se vincula con el poder, la polìtica y la historia.
    Esto marca el rol de animador social que tiene el docente, nos queda claro que tenemos que salir del aula y lograr la vinculaciòn de los contenidos con las necesidades sociales.
    Maricela en su reflexiòn escribe "hay esperanzas para Mèxico", pero eso indica que cada una de las personas y docentes debemos ser crìticos, reflexivos, analìticos para lograr una transformaciòn social.

    ResponderEliminar